NAVIDAD: OCASIÓN PARA MEDITAR
SOBRE SENTIDO EXISTENCIA
BENEDICTO XVI / CIUDAD DEL VATICANO, DIC
(VIS)
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de Nazaret
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The Nativity
Story - DVD
Subtítulos: Español
Estrenada
en el Vaticano
"La Navidad -concluyó el Papa- es una oportunidad
privilegiada para meditar sobre el sentido
y el valor de nuestra existencia. La proximidad
de esta solemnidad nos ayuda a reflexionar,
por una parte, sobre el dramatismo de la
historia en la que los seres humanos, heridos
por el pecado, están perennemente en búsqueda
de la felicidad y de un sentido del vivir
y el morir; por otra, nos exhorta a meditar
sobre la bondad misericordiosa de Dios, que
salió al encuentro del ser humano para comunicarle
directamente la Verdad que salva y para hacerlo
partícipe de su amistad y de su vida".
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enedicto XVI dedicó la catequesis de la última
audiencia general de 2008,
celebrada en el
Aula Pablo VI, a la Navidad,
"una fiesta
universal".
"También los no creyentes
-dijo- percibe
en esta festividad cristiana
algo extraordinario
y trascendental, algo íntimo
que toca el
corazón. Es la fiesta que
canta el don de
la vida. El nacimiento
de un niño tendría
que ser siempre un acontecimiento
alegre".
"La Navidad es el encuentro
con un recién
nacido que llora en una
mísera gruta -agregó
el Santo Padre-. Contemplándolo
en el Nacimiento,
¿cómo no pensar en tantos
niños que todavía
hoy, en muchas regiones
del mundo nacen en
medio de la pobreza? ¿Cómo
no pensar en los
recién nacidos rechazados,
los que no consiguen
sobrevivir por falta de
cuidados? ¿Cómo no
pensar también en las familias
que querrían
la alegría de un hijo y
no ven colmada esta
esperanza?".
"Desgraciadamente, bajo
el empuje de
un consumismo hedonista,
la Navidad corre
el peligro de perder su
significado espiritual
para convertirse en una
mera ocasión comercial
de compras e intercambio
de regalos. En verdad,
sin embargo, las dificultades,
la incertidumbre
y la crisis económica que
en estos meses
viven tantas familias y
que toca a la entera
humanidad, pueden servir
de estímulo para
redescubrir el calor de
la sencillez, de
la amistad y de la solidaridad,
valores típicos
de la Navidad. Despojado
de la costra materialista
y consumista, la Navidad
puede convertirse
en una ocasión para acoger,
como regalo personal,
el mensaje de esperanza
que emana del misterio
del nacimiento de Cristo".
"Sin embargo, no basta
todo esto para
captar en su plenitud el
valor de la fiesta
para la que nos preparamos.
Sabemos que celebra
el acontecimiento central
de la historia:
la Encarnación del Verbo
divino para la redención
de la humanidad. (...)
Se renueva así para
nosotros en el recurrente
ciclo anual el
misterio de nuestra salvación,
que, prometido
al inicio y concedido al
final de los tiempos,
está destinado a durar
sin fin".
"En Navidad, por lo tanto,
no nos limitamos
a conmemorar el nacimiento
de un gran personaje,
no celebramos en abstracto
el misterio del
nacimiento del ser humano
o en general el
misterio de la vida. (...)
En Navidad recordamos
algo muy importante y concreto
para los seres
humanos y esencial para
la fe cristiana,
una verdad que San Juan
resume en estas palabras:
"El Verbo se hizo carne".
Se trata
de un hecho histórico que
el evangelista
Lucas se preocupa por situar
en un contexto
histórico determinado:
en los días en que
se emanó el decreto para
el primer censo
de Cesar Augusto".
"En la oscuridad de la
noche de Belén
se encendió una luz: el
Creador del universo
se encarnó uniéndose indisolublemente
y para
siempre a la naturaleza
humana, hasta el
punto de ser "Dios de Dios,
luz de luz"
y al mismo tiempo, verdadero
hombre. Lo que
Juan llama "el Verbo" (...)
significa
también el Sentido" y "el
Sentido
que se hizo carne no es
solo una idea general
grabada en el mundo; es
una Palabra que se
dirige a nosotros".
"El Sentido tiene poder:
es Dios. Un
Dios bueno que no hay que
confundir con un
ser excelso y lejano al
que no podemos llegar,
sino un Dios que se hizo
prójimo nuestro
y está cerca de nosotros"
y "Dios
se nos muestra como un
niño pequeño para
vencer nuestra soberbia.
(...) Se hizo pequeño
para librarnos de la pretensión
humana de
grandeza que brota de la
soberbia; se encarnó
libremente para hacernos
libres de amarlo".
"La Navidad -concluyó el
Papa- es una
oportunidad privilegiada
para meditar sobre
el sentido y el valor de
nuestra existencia.
La proximidad de esta solemnidad
nos ayuda
a reflexionar, por una
parte, sobre el dramatismo
de la historia en la que
los seres humanos,
heridos por el pecado,
están perennemente
en búsqueda de la felicidad
y de un sentido
del vivir y el morir; por
otra, nos exhorta
a meditar sobre la bondad
misericordiosa
de Dios, que salió al encuentro
del ser humano
para comunicarle directamente
la Verdad que
salva y para hacerlo partícipe
de su amistad
y de su vida".
AG/NAVIDAD/... VIS 081217 (690)
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